BELALCÁZAR. HISTORIA Y PATRIMONIO.

martes, 15 de mayo de 2012

Belalcázar en flor.


















Flores en arriates en las calles de Menéndez Pelayo y Quito. Belalcázar. Mayo 2012

Azahar en mayo.

Flor de azahar de naranjos en calle Menéndez Pelayo, de Belalcázar. Mayo 2012 

viernes, 16 de marzo de 2012

Sequía en la dehesa.





Dehesa belalcazareña
   
 El retraso de la importante lluvia en la dehesa belalcazareña está dejando imágenes como las que se adjuntan en esta entrada y que proporcionan una sensación de tristeza cuando en estas fechas, la imagen y la sensación debían ser -si no bucólicas- al menos refrescantes y esperanzadoras.

El final del invierno especialmente poco lluvioso, la alta temperatura anormal a la fecha y el mayor tiempo de luz solar, engañan a las floraciones y cosechas que se ven de mermada altura, color pajizo-amarillento y escaso proyecto de desarrollo de buen final.

El paisaje aquí mostrado, denostado por la sequía, aún permite que el ganado “trisque” algo de pasto y escasos brotes de gramíneas, que a mejor bocado, conforman su dieta junto a los resecos arbustos y pedregoso terreno. También la cigüeña, solitaria pero habitual ya en estas tierras, busca pacientemente su alimento.

Curiosa la última imagen –no belalcazareña- tomada en las cercanías del vecino Valsequillo en la que se observan cigüeñas a la captura de alimento “reciente”, tras el paso del tractor que –impasible- remueve y prepara el terreno para la próxima actividad agrícola.












jueves, 15 de marzo de 2012

Contraluz conventual.


Espadaña del monasterio de Santa Clara de la Columna. Belalcázar


jueves, 9 de febrero de 2012

viernes, 3 de febrero de 2012

Por San Blas......



Torreón de la "Casa Grande". Belalcázar
 

lunes, 9 de enero de 2012

La dehesa en montanera.

 En todo tiempo, la dehesa tiene y ofrece su encanto, pero es en el periodo que transcurre entre el final de octubre y el de febrero cuando esta manifiesta su momento más encantador, cuando a la caída de las bellotas de encinas, quejigos y alcornoques –que tapizan sus campos-aparecen en ellos los cerdos ibéricos que –en libertad y baja su cabeza- buscan el fruto apreciado de la dulce bellota, inmersos a veces-en la espesa niebla invernal.

la dehesa pedrocheña y, por ende la belalcazareña, incluidas en el conocido Valle de las Bellotas, el Fhas al-Ballut árabe, también goza de ese privilegio de momento encantador con su paisaje habitual convertido en diferente al reunir -en ese espacio y lugar mágico que es la dehesa- a numerosos animales y aves protegidas que lo comparten con el cerdo ibérico que bajo la encina vareada por su pastor, se amontonan bajo ella

Entre las aves protegidas -que también se alcanzan a ver en el periodo citado que va de octubre a febrero, están las grullas, gregarias y asustadizas pero de alimentación paralela a la del cerdo en los momentos de la montanera. Su visión posada en la incipiente sementera y su graznido trompetero en altos y dirigidos vuelos vespertino y crepuscular, conforman un bello paisaje, acrecentado si la puesta de sol contiene dibujadas nubes que acaparan los últimos rayos de la tarde.